Hace dos años me llamó la atención una noticia que daba cuenta de que un argentino había ganado en Alemania el premio al mejor blog del mundo en un concurso que organizaba la prestigiosa cadena televisiva Deutsche Welle. Eso, ya de por sí, era algo bastante curioso, pero lo que me terminó de impactar por completo fue el hecho de toparme con la obra de este maestro... Hernán Casciari es un monstruo escribiendo, un freak inigualable. Tiene una manera muy particular de decir las cosas, es, cómo expresarlo, manso, pero pela un humor descollante, bastante inusual por estas latitudes. En aquel entonces, hurgando entre las entradas de su blog, Orsai, encontré una joyita que más abajo transcribo, y desde ese momento me convertí en un difusor entusiasta de este diálogo entre dos nenitos que me partió la cabeza. No quedó ni un solo amigo mío, ni un conocido, sin caer en la volteada: todos recibieron su correspondiente e-mail con el asunto "El mejor diálogo que leí en mi vida", y la verdad es que no tiene desperdicio... Por eso, si me lo permiten, me voy a tomar el atrevimiento de transcribirlo textualmente de su sitio. El cuentito se llama El síndrome de abstinencia, y dice así:
Lucas y Alex, dos amigos de cinco años, conversan sentados en el patio del Jardín durante un recreo. Son las diez treinta de la mañana en Mercedes, el sol de la primavera salpica el arenero con colores brillantes, y nuestros pequeños aprovechan para compartir un sánguche de jamón cocido y queso mardelplata mientras ven pasar la vida.
ALEX.- (Señalando los jueguitos) Mirá, mirá ese nene de ahí, el del tobogán colorado. ¿Cuánto puede tener ese nene? ¿Dos años?
LUCAS.- Más o menos. Por la cara de susto es de guardería.
ALEX.- ¿Viste cómo le da al chupete?
LUCAS.- (Asiente) Es una bestia. Parece que se le van a salir los ojos para afuera. (Le grita, al nene) ¡Aprovechá ahora que sos joven, chiquilín!
ALEX.- Me dan unas ganas a veces de agarrarlo de nuevo, Lucas...
LUCAS.- (Con sorna) ¿Al chupete? No seas pavo...
ALEX.- Sí. A la noche más que nada, cuando me voy quedando dormido.
LUCAS.- Es todo un tema de autocontrol, Alex. Tenés que ser fuerte y pensar en otra cosa. A mí cuando me pasa eso, me toco las bolitas por abajo de la sábana. No es lo mismo, pero ayuda.
ALEX.- Decirlo es fácil.
LUCAS.- ¿Vos cuándo lo dejaste al chupete?
ALEX.- En público a los tres. Pero el año pasado, a escondidas de mi vieja, todavía lo chupeteaba bastante. Dejar dejarlo, en serio, cuando cumplí cinco.
LUCAS.- Este año.
ALEX.- Sí. ¿Y vos?
LUCAS.- Yo tengo uno atrás de una maceta, en la terraza. Un Rogoher Baby azul, precioso...
ALEX.- Alemán.
LUCAS.- (Asiente entrecerrando los ojos) Son los mejores, no hay nada que hacer... Los fines de semana, a la nochecita, que mi vieja chatea con un tipo de Venezuela y no me da pelota, me salgo al fresco y lo chupo un rato, despacito, mirando los autos, pensando en mis cosas...
ALEX.- O sea que no lo dejaste un carajo.
LUCAS.- Sí que lo dejé, pero seguimos siendo amigos. No estoy lo que se dice enganchado, como ese nenito del tobogán, que si se lo sacás de la boca llora...
ALEX.- (Sonriendo) No lo dejaste una mierda, Lucas.
LUCAS.- (Se exaspera) ¿Me oís lo que te hablo antes de sacar una conclusión, taradito? Lo que te quiero significar es que no estoy pendiente del chupete; ni lo extraño, ni nada. Es más una cuestión reflexiva, me ayuda a pensar.
ALEX.- Usás chupete, Lucas.
LUCAS.- ¡Qué cerrado que sos, la concha de tu madre! No uso chupete, Alex. Lo tengo ahí, y a veces me lo pongo un rato, pero no hay angustia oral en el medio. No hay dependencia.
ALEX.- (Riéndose de su amigo) Qué boludo que sos a veces, nene.
LUCAS.- ¿De qué te reís?
ALEX.- De nada, olvidate... (Lo piensa mejor, y prefiere decirlo) Mirá, cuando yo te cuento algo mío onda regresión, salís con que soy un putito, o algo humillante por el estilo, y te me cagás de la risa en la cara. Pero eso mismo que yo te cuento, si lo hacés vos, es el fluir de la conciencia, reflexiones en la terraza y la mar en coche. ¡Hacete cargo, chabón! Usás chupete por lo mismo que ese nene del tobogán, por lo mismo que yo y que todo el mundo. ¡Porque chupando te acordás de los pezones de tu vieja!
LUCAS.- (Algo contrariado) Nada que ver...
ALEX.- ¡Obvio que sí, loco! Ya va siendo hora de que todos los pibes nos dejemos de caretear y digamos las cosas como son, en ese tema del chupete y en otros temas también...
LUCAS.- ¿Qué temas?
ALEX.- Mil temas, Lucas. (Embalado) Los nenitos nos careteamos entre nosotros, y eso no puede ser. No funcionamos corporativamente, como por ejemplo los perros, que se ayudan entre ellos...
LUCAS.- Hablá bajo, que la maestra está cogoteando para acá.
ALEX.- (Sin hacer caso; sigue in crescendo) Por ejemplo: estoy recontra podrido de todo ese teatro de jugar al doctor con mi prima... Si yo sé que ella me quiere ver el pito y yo le quiero ver el hachazo. ¿Por qué no agarramos, nos bajamos la ropa y a la mierda? ¿Por qué tenemos que hacer todo ese circo del doctor dos horas?
LUCAS.- Porque el juego también calienta, boludo. ¿O no te calienta toda esa onda naïf de hacerte el que estás jugando a algo inocente con una minita?
ALEX.- Me parece flor de histeriqueo, Lucas. Porque ellas se hacen las boludas pero quieren lo mismo. La semana pasada, con mi prima Micaela sin ir más lejos..., estuvimos dos horas que sí, que no, que tengo inflamada la laringe, que revíseme la rodilla, que ay doctor me mareo, que bla bla bla... Íbamos tocando zonas inofensivas del cuerpo, pero cada vez acercándonos más.
LUCAS.- Como dios manda.
ALEX.- Y justo cuando ella me dice: "Ay, doctor, me duele acá en esta zona del útero", justo cuando iba a empezar lo bueno, la pelotuda de mi tía Laura dice que es tarde y se me lleva a la criatura de la pieza, justo cuando yo iba a empezar a meter mano. ¿Sabés cómo me quedé?
LUCAS.- Con los huevos como un sonajero.
ALEX.- ¡Claro, macho! (Enervadísimo) ¡Estuve dos días con la poronguita parada, que no me podía dormir bocabajo! Para peor todavía no termino de agarrarle el ritmo al asunto de la paja... No sé qué mierda hago mal, pero se me acalambra la muñeca.
LUCAS.- En eso tenés razón. Jugar al doctor y no llegar a la concha es como comerse el Kinder y tirar el juguete.
ALEX.- Y lo del chupete también, Lucas. ¡Qué sé yo, viste! A mí me parece que caretearle a los grandes está bien, ¿pero entre nosotros? ¿Qué sentido tiene? Que Micalea no me venga con que le gusta jugar al doctor dos horas... ¡Mentira! ¡Se aburre igual que me aburro yo! Y vos no me vengas con que usás el chupete para reflexionar. No me vengan con boludeces, por el amor de dios, que somos pocos y nos conocemos mucho.
LUCAS.- Alex, comé barro o algo, porque estás como loco.
ALEX.- (Calmándose un poco, se toca la frente) Me parece que tengo fiebre; es la bronca ésta que me agarra... No soporto la hipocresía a nuestra edad.
LUCAS.- Lo que quieras, pero bajá dos cambios porque nos está mirando todo el Jardín, chabón.
ALEX.- (Tocándose instintivamente los bolsillos del delantalcito) ¿No tendrás por ahí un chupete, no?
LUCAS.- No, lo dejé en casa. Pero el nene del tobogán tiene un Lactovín celeste nuevo flamante.
ALEX.- (Repentinamente sagaz) ¿Yo le tiro arena a los ojos y vos se lo manoteás?
LUCAS.- Dale. (Se levantan del banco y van hasta los juegos) De última le estamos haciendo un favor al pibe.
ALEX.- Obvio... Si sigue chupando así le va a quedar la ortodoncia a la miseria.
¿Y, qué tul..? Garpa, ¿no? Lo leo, y releo, y me sigue causando gracia. "Jugar al doctor y no llegar a la concha es como comerse el Kinder y tirar el juguete", ¡¡¡JUAAAAAAAAAAA!!! Qué capo. Cuando sea grande me gustaría escribir como él... En fin, seguramente Uds. se preguntarán por qué me vengo a acordar justo ahora de algo que leí hace dos años. Bueno, resulta que este buen señor (Casciari) es uno de los miembros del Jurado de los Premios The BOBs - BEST OF THE BLOGS 2007, galardón respecto del cual este humilde servidor (Viejita) aspira a arañar al menos una mísera mencioncita (si esto llegara a pasar, sería la primera vez que la frase "Estás nominado" no me produciría náuseas...). Así es, "Podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único...". Podrán acusarme de olfa y oportunista, allá Uds. ¿Me creerían si les dijera que aunque no me hubiera enterado de que Hernán (¿te puedo llamar "Hernán"?) era miembro del excelentísimo Jurado, de todas maneras planeaba transcribir este texto magnífico cuando tomé la decisión de publicar mi blog? Ah, ¿no..? No importa, peguen nomás, que este Ratón tiene aguante y se la banca...







